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Ya
no más
Hay que decirlo así para completar el capítulo de los
engaños del que fielmente lleva registro el cuaderno de
mis romances.
Este
libro que va camino a cerrarse, no adolece de adulteración.
Y si me llegaron sedimentos falsos, hasta en la última
página los habré de depurar.
Lo lamento por ti. Yo no me falsifico. El tuétano, que
bien sabe si soy o no consecuente, me dice que no
dispone de tiempo para volver a equivocarse.
Adiós,
y esta vez sin nostalgia. A las “soluciones” que
pretendían no agonizarte, muy a mi pesar, con esto que
digo les aplico la
eutanasia.
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