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Poemas


Pra ti solita


La tierra, como lo dijo Galileo, iba alrededor del sol mientras yo te buscaba entre sombras y penumbras. Casi naufrago desamorando el encanto de supuestas playas con mis equivocadas velas. Te había llamado en silencio el instante en que una caravana de nubes irrumpió en el auditorio de la lluvia. Te seguí buscando a lo largo de la calle que atraviesa mis sentidos, y pasé por el taller del anticuario indagando si existían hormas que se adapten al deseo.

Casi me pierdo en una esquina porque pensé que era tu orilla y faltó la barcarola que te acerque. Hasta le averigüé de ti a un mendigo como yo, y terminé remedándole a la vida  con un eco ajeno.

Pero aquí estás para descartar la idea que me hacía incrédulo. Y es que ya no creía que “sin embargo se mueva”, si hasta aquí no se había movido aquel paréntesis de vida que en tu pasado tenía visos de perjurio.

En adelante, no será un requisito amar con molde humano ni lograrlo con la fórmula del mundo. Se precisa un escenario como para Monteses y Capuletos *. ¡Allí la clave!: adolecer de ansiedad ansiada para que, con la ebullición de los sentidos, pueda ofrendar un holocausto en versos a mi musa: TU

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